No hay mejor manera de olvidar por unas horas la multitud de datos, cifras, y sinsabores económicos que nos regala nuestro tiempo, que compartiendo una cena en la calle con vecinos, amigos e incluso medios de comunicación (era nuestro caso). Prestos y dispuestos, acudimos a la invitación de la Asociación de Mujeres Nuestra Señora de la Asunción de Castillonroy. La Fiesta Mayor del pueblo, en honor a San Antonio Abad, llega recién iniciado el año con dos jornadas de actos tradicionales y muy sentidos por los castillorenses. Cuenta la historia de finales del siglo XIX que la noche del 16 de Enero los vecinos se reunían para prender una hermosa hoguera cerca del Pilaret de San Antonio. Allí cantaban y bailaban jotas hasta bien entrada la madrugada. Llegado el último canto, los estómagos se preparaban para degustar unas cuantas longanizas y pizcas de tocino en las brasas que aun sobrevivían. Al día siguiente, festividad del Santo y después de la misa, el cura bendecía los animales y el pan que daban las casas más ricas para repartir entre los que menos tenían.
Más de un siglo después, la celebración se ha adecuado a los tiempos. Ahora se siguen bendiciendo los panecillos que se venden posteriormente entre los vecinos y la recaudación se destina a obras benéficas. Mientras que la hoguera del 16 de Enero, desde hace diez años, ha introducido una cena popular, frente al nuevo Pilaret de San Antonio (salida hacia Baldellou), con la Sopa de Pinyana como gran reclamo.
Las mujeres del pueblo han recuperado un plato exquisito y muy nutritivo que cocinan desde primera hora del día. La Sopa de Pinyana es una receta original de Doña Fernanda Maurín, esposa del guarda de "La Casa del Agua". Acudiendo, nuevamente, a la historia, Doña Fernanda fue la encargada de elaborar esta sopa para la visita del alcalde de Lérida y el Gobernador Civil de la provincia vecina a Pinyana, a principios del pasado siglo. La llegada de ambas personalidades sorprendió en el pueblo, y mucho más cuando dijeron que se quedaban a comer. No eran tiempos de grandes despensas, y Doña Fernanda improviso una sopa con lo primero y único que tenía en ese momento. Cuentan que al alcalde de Lleida le gustó tanto la ya bautizada Sopa de Pinyana, que le pidió la receta a Doña Fernanda para degustarla en su propia casa. Años más tarde, la receta fue encontrada en el archivo municipal ilerdense, y en ese documento se basa la actual Sopa de Pinyana; un plato recio y completo para contrarestar los fríos soberanos de nuestra comarca.
La noche del 16 de Enero pasado despuntó benigna en lo climatológico. Frente al Pilaret de San Antonio, los vecinos de Castillonroy, acompañados por amigos y familiares llegados desde otras poblaciones de La Litera, se reunieron entorno a una sabia hoguera que hacía las veces de climatizador natural. Dos cocheras estaban dispuestas para atender los menesteres culinarios. En una se preparaban las parrillas de pizcas de tocino y se recepcionaban las mismas, y en la contigua se dispensaba la Sopa de Pinyana, como primero, y las pizcas como segundo y fin de fiesta.
Tras el trabajo llegó el descanso y la nutrición. Un buen plato de Sopa de Pinyana, bien caliente, esperaba nuestra visita. Desde la primera cucharada, su sabor invitaba a continuar degustando alimento e historia, entre tropezones de verduras, carne, albondiguillas, huevo y torreznos de pan. Al final, el estomago y su sonrisa se fue a dormir con un par de pizcas de tocino escoltadas por una crujiente yesca de pan. El agua la dejamos para otro momento, mientras el vino regaba el sueño interior.
Había baile posterior, pero uno ya no estaba para demasiados trotes. Si, para alguna improvisada tertulia al calor de un cortado sin más. Con todo, Castillonroy sigue respetando tradiciones, y los vecinos bien que lo agradecen. La historia continúa.
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